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HACIENDO UN POCO DE HISTORIA

Por Pablo Larras.

Profesor de Osteopatía

 

El fundador de la Osteopatía craneal, William Gardner Sutherland, fue

alumno directo de Andrew Taylor Still. Sutherland, descubrió un

movimiento hasta entonces desconocido, y dio un considerable impulso a

la Osteopatía. A este movimiento lo denominó mecanismo o movimiento

respiratorio primario (MRP).

El movimiento respiratorio primario (MRP).

Fue denominado así por varias razones:

El termino mecanismo o movimiento. Pretende expresar la combinación de

partes óseas en contacto, articuladas de una manera determinada y para

un fin en concreto.

La palabra respiratorio. Se emplea porque asocia el movimiento a un

ritmo regular de dos tiempos, análogo a la respiración pulmonar. Estas

dos fases del ritmo respiratorio primario son:

La fase de expansión. Denominada flexión en los huesos impares, y

rotación externa en los huesos pares.

La fase de contracción. Denominada extensión en los huesos impares, y

rotación interna en los pares.

La expresión primario. Fue concebida por Sutherland al considerar a la

respiración pulmonar como secundaria, en el sentido de que aparece en

el momento del nacimiento, mientras que el MRP aparece en el 4º-5º mes

de vida uterina, con el reflejo de succión, y persiste después de la

muerte, percibiéndose aún por un espacio de tiempo comprendido entre

15 minutos y 2 horas, mientras dura su inercia.

Este trabajo sobre el cráneo. Comenzó en los años treinta, cuando

cursaba sus estudios en la escuela de Osteopatía de Kirksville,

Missouri. Sutherland estaba fascinado por la arquitectura ósea del

cráneo humano y tenía la convicción de que sus huesos estaban

concebidos de tal forma, que debían de permitir cierto movimiento, en

contra de la teoría médica Anglosajona de la época, que postulaba que

en el cráneo adulto normal los huesos estaban soldados, y por lo tanto

sin movimiento, las únicas excepciones las constituían los huesecillos

del oído, y la ATM.

Empujado por la profunda convicción de que todas las obras de la

naturaleza tienen un fm, Sutherland albergaba la idea de que los

huesos del cráneo debían de moverse unos en relación con los otros, en

condiciones normales, durante toda la vida. Sutherland se familiarizó

con los movimientos craneales experimentando sobre sí mismo, y sobre

otras personas, constatando unos movimientos uniformes y rítmicos en

las cabezas de personas de-muy diferentes edades, sexos, o razas.

La Osteopatía craneosacra. Se llama así, porque Sutherland también

descubrió que el MRP se extendía al resto del cuerpo, y que el

movimiento del sacro estaba sincronizado con el del cráneo. Sutherland

postula la teoría de la sincronización del movimiento craneosacro en

base a la relación que existe entre estas partes a través de la

duramadre, porque las pocas inserciones óseas que en ella existen no

pueden obstaculizar dicho movimiento. Deduciendo que el movimiento del

occipital debía de influenciar al movimiento sacro, y viceversa.

Sutherland postuló. Que la cabeza se mueve, a través de la suturas de

sus huesos, y que estos movimientos, que son de muy poca amplitud, se

suceden a un ritmo regular de dos tiempos, debido según él, a la

fluctuación del liquido cefalorraquídeo que rodea al cerebro y a la

médula espinal. Cuando este ritmo se altera se producen unos estados

patológicos que influencian al organismo entero. Sutherland desarrolló

un completo método de técnicas diagnósticas y de tratamiento.

El MRP. Existe en el hombre, primates, caninos, felinos, y

probablemente en la mayoría de los vertebrados. Este movimiento es muy

sutil y pequeño, varía entre 25-45 micras en cada sutura, dependiendo

de la sutura que se trate. Pero hay que tener en cuenta que hay más de

cien articulaciones en el cráneo, y que este gran número de

articulaciones produce un movimiento relativamente amplio. Este

movimiento es de suma importancia, Sutherland consideró al MRP como la

más grande manifestación de vida. Algunos lo llaman el aliento de

vida.

Las comprobaciones. Científicas de la existencia de este movimiento,

que los osteópatas vienen sintiendo y trabajando desde su

descubrimiento, son múltiples. No obstante, hubo que esperar hasta

mediados del siglo pasado, para que los avances tecnológicos

permitieran la evidenciación científica del MRP. Sin embargo, la

creencia de que el cráneo es una estructura rígida es relativamente

nueva, y procede de los médicos Anglosajones. La literatura médica

clásica latina contempla al cráneo como una estructura maleable, capaz

de movimientos.

Actualmente. La existencia del movimiento craneal está fuera de duda,

gracias al microscopio electrónico, mediciones con sensibles

captadores, experiencias quirúrgicas, y otros experimentos y estudios.

El microscopio electrónico. Reveló la existencia de distintas capas de

tejido conectivo en las suturas (tres en cada hueso), que permiten una

cierta libertad de movimientos a los huesos de la cabeza.

Los trabajos de Viola Frymann. Con experimentaciones por procedimiento

interferométrico, y láser acoplado a ordenador, para tener imagen

tridimensional, permiten la posibilidad de abordar analítica e

instantáneamente el MRP en relación a otros ritmos orgánicos.

Los estudios biomecánicos realizados por John Upledger. En la Michigan

Estate University, en 1975, a partir de trabajos de la General Motors

sobre la estructura ósea, han podido determinar los módulos de

elasticidad (E de Young) y los coeficientes de deformabilídad (V de

Poisson) de los huesos v las suturas del cráneo humano. E hueso = 534

Gpa. V hueso = 0.2. E sutura = 29,7 Gpa. V sutura = 0.42. Estos datos

permiten estimar las deformaciones y el modo de reparto de las

tensiones sobre los huesos y las suturas de la bóveda craneal. La

amplitud del movimiento de una sutura depende del tipo de sutura que

sea. En un hombre adulto de tamaño medio, al aplicar una fuerza de 50

N en el centro de las muestras óseas, el movimiento producido es de 45

micras para una sutura armónica, 25 micras para una sutura biselada y

20 micras para una dentada.

Otro descubrimiento interesante. Fue el hallazgo de la existencia de

unos receptores en el interior de las suturas, conectados con el seno

recto y el cuarto ventrículo. Cuando se asusta a un individuo, las

suturas craneales se cierran gracias a sus micromecanoreceptores, lo

cual supone un sistema de autoprotección comparable con el de los

moluscos marinos de concha dura. En caso de estrés la sutura se

cierra.

E.A. Bunt, M.D. Neurocirujano Sur africano, descubrió mediante

tomografías en el estudio de hidrocefalias normotensivas idiopáticas,

la existencia de dilataciones y contracciones de los ventrículos

laterales a un ritmo de unos 6 ciclos por minuto.

GENERALIDADES

La Osteopatía craneal estudia la fisiopatología del MRP.

Los huesos del cráneo poseen movimientos fisiológicos. Porque son

maleables, por su osificación, y por la presencia de suturas.

La osificación. De los huesos del cráneo se efectúa en membrana

(bóveda), a partir de láminas o membranas del mesenquima situado en la

dermis o subyacente a ella. También, en cartílago (base), que procede

igualmente del mesenquima.

Las suturas. Separan a los huesos mediante un tejido conjuntivo

denominado ligamento o membrana sutural, que está compuesto por tres

capas: cambial, capsular, y media. Contiene vasos sanguíneos (de

paredes finas), cuyas venas comunican con las del diploe, y con venas

externa como las del pericráneo.

Los movimientos de los huesos de la cabeza.

Están determinados por su artrología, porque las superficies

articulares, los elementos motores, y los medios de unión, determinan

los movimientos: sus ejes, sentidos, y amplitudes. Para comprender los

movimientos craneales hay que conocer como se articulan los huesos, y

las inserciones de la duramadre.

Las superficies articulares. De los movimientos de los huesos del

cráneo son las suturas, y son consecuencia del MRP. Tienen forma de

biseles externos, biseles internos, engranajes, etc., según las

funciones que desempeñan en los movimientos.

Los huesos del cráneo. Se unen mediante suturas, y forman unas

superficies articulares diseñadas para permitir movimiento. Esto es

evidente, porque si no ¿para qué existen estas superficies

articulares, si no es para favorecer o tolerar el movimiento? El único

factor fisiológico capaz de mantener así las superficies articulares y

protegerlas de la anquilosis es el movimiento.

El crecimiento óseo. Se detiene a nivel de las suturas, si detienen

las estimulaciones fasciales del MRP. Si cesa el movimiento, las

células osteogénicas producen la transformación completa del ligamento

en hueso. La unión de los huesos del cráneo por soldadura es llamada

sinostosis, y cuando es prematura, produce una detención en el

desarrollo craneal y del encéfalo.

Los elementos motores. De estos movimientos son las membranas

craneales, que traccionan de sus inserciones óseas cuando cambian de

tensión durante la fluctuación del LCR. Los huesos se movilizan en

cadena sobre unos ejes de movimientos, y unas superficies articulares,

constituidas por las suturas.

Los medios de unión. Que intervienen limitando este movimiento son la

oposición de las partes óseas, y las tensiones membranosas

intracraneales y sutúrales.

El MRP

Es un movimiento rítmico, y regular, que consta de dos fases o

tiempos, con un período de descanso entre fases.

La fase de flexión. Es la fase de expansión, o activa.

La fase de extensión. Es la fase de contracción, o pasiva, de retorno

a la posición de origen.

La zona neutra. Es una zona que existe entre las fases de

flexoextensión, entre el final del movimiento de una fase, y el

comienzo del movimiento de la otra fase, que se percibe como una

pequeña pausa entre fases.

El ritmo. Se mide en ciclos por minuto. El ritmo normal del MRP es de

6-12 ciclos por minuto. Un ciclo está formado por una fase de flexión,

y una fase de extensión, con sus correspondientes zonas neutras. En

condiciones normales, este ritmo es bastante estable, y no varía como

el de los sistemas respiratorio y cardiovascular. Sólo se altera en

circunstancias patológicas. Este ritmo puede coincidir con el ritmo

respiratorio pulmonar, pero son diferentes. El MRP continúa, y se

percibe aún cuando se interrumpe la respiración. Es independiente de

la respiración diafragmática, del ritmo cardíaco, y de la actividad

del individuo. Esta pulsación rítmica, que comprende al LCR, la linfa

y los líquidos tisulares, puede ser percibida en cualquier parte del

cuerpo.

El ritmo alto. Se encuentra en caso de simpaticotonía. Cuando el ritmo

es alto la amplitud puede disminuir. Esto sugiere restricciones

membranosas con falta de acomodación del MRP, y cuando la amplitud se

reduce el 50% el ritmo aumenta el doble. Esta condición compensa el

recorrido necesario para efectuar su trabajo de bombeo. A menudo, se

encuentra esta situación en procesos inflamatorios de las meninges o

el SNC, y también en el autismo. Otros casos. El MRP se acelera: en la

fiebre, con la presencia de oxígeno, y en la hiperquinesia. En caso de

lesión medular, los músculos desnervados se mueven entre 2030 ciclos

por minuto. Para determinar el nivel espinal de la lesión hay que

apreciar el cambio del ritmo y delimitar los dos extremos del segmento

afectado. El ritmo bajo.

El ritmo bajo. Se encuentra en caso de vagotonía. Frecuentemente, el

ritmo se reduce a 3-4 ciclos por minuto en casos severos de coma

debido a anoxia y lesiones intracraneales. Unos pocos casos de coma,

debido a sobredosis de drogas, producen un ritmo superior a 12 ciclos

por minuto. Otros casos. El MRP se enlentece: en accidentes

cerebrovasculares, del lado de la lesión, en el insomnio, la depresión

y las perturbaciones psíquicas, y el dióxido de carbono. El miedo

puede causar una interrupción de hasta 20 sg de duración.

La amplitud. De este movimiento es muy sutil y pequeña, varía entre

25-45 micras en cada sutura, dependiendo de la sutura que se trate.

Hay más de cien articulaciones en el cráneo. Este gran número de

articulaciones produce un movimiento relativamente amplio. Este

movimiento es de suma importancia.

La amplitud baja. Cuando existen lesiones del MRP. Las lesiones

articulares son restricciones de movimiento, por eso, la amplitud

normal disminuye en casos de lesión. Indica una disminución de la

vitalidad, que la inmunidad está deprimida, v la enfermedad tiene el

terreno abonado para instalarse.

El MRP está producido. Por la motilidad del sistema nervioso central,

coordinada con la fluctuación del LCR, y es dinamitado o potenciado

por los cambios de presión de los mecanismos respiratorio pulmonar y

cardíaco, y los movimientos de succión, y de la ATM. Los movimientos

óseos se producen por la tracción de las membranas craneales, debido a

su cambio de tensión durante la fluctuación del LCR. Los huesos se

movilizan en cadena sobre unas superficies articulares, constituidas

por las suturas. El movimiento está limitado por la oposición de las

partes óseas, y por las tensiones membranosas intracraneales y

sutúrales.

Las lesiones craneales. Son todas las posibilidades de desequilibrio

articular en los distintos sentidos de los movimientos fisiológicos, y

en otros movimientos no fisiológicos, como los strain,

y las lateroflexiones-rotaciones, que se producen por traumas.

También, existen lesiones que no son desplazamientos, como las

compresiones, de naturaleza traumática.

EL SISTEMA CRANEOSACRO

Está formado por todos los elementos que intervienen en el MRP.

Los elementos constitutivos del sistema craneosacro. Son: los huesos

de la cabeza, las suturas, las membranas meníngeas, y todas las

estructuras de tejido conectivo relacionadas con las membranas

meníngeas, el líquido cefalorraquídeo, y todas las estructuras

relacionadas con la producción, absorción y contención del líquido

cefalorraquídeo.

Es un sistema hidráulico semicerrado. Porque el LCR que contiene, está

en continúa producción y absorción. Sus límites son las membranas

meníngeas, y en concreto la duramadre, que es impermeable al LCR que

contiene. La fabricación y la absorción se efectúan por unas

estructuras de tejido especial, que están bajo control homeostático:

la producción por los plexos coroideos, la absorción por las

vellosidades y las granulaciones aracnoideas.

El control homeostático. Está constituido por los propioceptores de

las suturas, que están conectados con centros de control de producción

del LCR. No está bajo control voluntario.

Cumple las leyes mecánicas de los fluidos. Porque el LCR llena el

sistema hidráulico, se desplaza lentamente, y es incompresible. Si se

aplica una fuerza en la superficie líquida, esta se transmite por

igual en todas las direcciones. Por lo tanto, cuando se ejerce una

presión o fuerza en una zona que está situada en los límites del

sistema, la fuerza resultante se transmite por igual, mediante el LCR,

a todo el resto del sistema. El sistema hidráulico contiene al

encéfalo, que es más compresible que el LCR, por lo que si se efectúa

una fuerte presión en el límite externo del sistema, dicha presión se

transmite al encéfalo, por medio del LCR.

Las relaciones del sistema craneosacro.

Abarcan el cuerpo entero, pues de hecho, es la expresión de la

actividad del sistema neuroendocrino. El sistema craneosacro está

íntimamente interrelacionado con los sistemas: nervioso,

musculoesquelético, vascular, linfático, endocrino, y respiratorio.

Los trastornos en la estructura o función del sistema craneosacro

pueden afectar a estos sistemas, y viceversa, especialmente el sistema

nervioso, y en particular sobre el cerebro, porque el sistema

craneosacro provee el medio interno para el desarrollo, crecimiento y

eficiencia funcional del cerebro y la médula espinal, desde la

embriogénesis, hasta la muerte. El MRP es fundamental para la

fisiología de todos los sistemas.

Las relaciones mecánicas del MRP. Se extienden al cuerpo entero, a

través de las fascias, y controla el equilibrio corporal, porque todas

las fascias tienen un origen craneal.

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