ACEN Intituto de Salud Integral

A. Calderón

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LIFTING FACIAL NATUROPATICO

 

 

Es una profunda combinación de conceptos de la medicina tradicional japonesa y de técnicas de masaje que han sido desarrollados y modificados a partir del Anma (masaje tradicional japonés) Durante los últimos quinientos años, se ha este masaje como el tratamiento natural más efectivo para mejorar la condición de la piel y minimizar el proceso de envejecimiento.

El resultado es una piel brillante, luminosa y fresca, en un rostro sereno y radiante.

Reduce y corrige:

Del mismo modo que el ejercicio reafirma y tonifica el cuerpo, este Masaje Facial  fortalece y tonifica la musculatura facial ayudando a prevenir la flacidez y las arrugas.

Elimina:

Aumenta la circulación de la piel, favorece la eliminación de células muertas, aumenta la luminosidad y da un aspecto saludable y juvenil.  Incrementa el aporte de nutrientes más eficientemente, ralentizando de manera evidente los signos visibles del envejecimiento.

Ayuda:

El lifiting facial incrementa la temperatura de la piel. Ello facilita la liberación de toxinas profundamente fijadas, a las que los limpiadores no alcanzan. Al aumentar la temperatura se activa el sistema linfático, lo que le permite transportar y eliminar más eficientemente las bacterias y las toxinas de las células de la piel.

Regula:

Aumenta la capacidad de la piel para retener la hidratación creando una barrera emoliente contra la evaporación.

Libera:

El Masaje Facial Japonés libera las contracturas del tejido muscular, permitiendo una buena irrigación sanguínea por toda la superficie del rostro. Esto aporta oxígeno y nutrientes hasta las células . Únicamente,  cuando la circulación sanguínea se ve mejorada las células de la piel pueden repararse y rejuvenecerse por sí mismas.

Diferente a cualquier otro tipo de masaje facial,  Kobido es una combinación profunda de los conceptos médicos japoneses tradicionales y su propósito es trabajar, específicamente con los meridianos y tubos faciales, para alcanzar un equilibrio entre la piel y los músculos llegando finalmente, a mejorar el cuerpo.

Según la tradición japonesa de dónde procede la técnica, la belleza es el reflejo del equilibrio óptimo entre lo físico, lo psicológico y lo espiritual y llega de una forma natural si una persona consigue tener estos tres elementos en armonía. Tradicionalmente, en Japón, la cara es una de las partes primarias del cuerpo y, por eso, los problemas faciales revelan un desequilibrio del Ki (la energía vital). La belleza facial sólo es posible cuando el Ki está equilibrado y esto es, porque el concepto japonés iguala Belleza y Salud.

Más allá de tradiciones que, aunque nos sirven para entender este masaje, no dejan de ser eso, tradiciones;  Kobido se diferencia, fundamentalmente, de los masajes occidentales en que, mientras estos trabajan la superficie de la cara con movimientos suaves, el masaje facial japonés está basado en técnicas de percusión combinadas con técnicas de masaje profundo, que trabajan la musculatura que está debajo del tejido superficial, utilizando para ello mucha más presión que en el masaje occidental aunque también en Kobido existen una gran variedad de movimientos superficiales.

Esta variedad de técnicas requiere de una gran habilidad con los dedos, ya que es con el movimiento de los dedos y la manipulación de las manos con los que se recibe este masaje; que empieza por la nuca mejorando así, la circulación de la sangre esencial para trasportar a los tejidos faciales sustancias como el oxígeno y otros nutrientes, reparando los tejidos dañados de la cara y favoreciendo la eliminación de toxinas, además, es una buena introducción a la terapia facial, porque es muy relajante y, muchas veces, la tensión acumulada se refleja en los músculos de la nuca.

Estas técnicas estimulan los nervios faciales alcanzando las células de la piel, benefician y aumentan la circulación sanguínea, distribuyendo nutrientes y eliminando toxinas e impurezas

Se puede realizar  en una silla reclinable o en una camilla de masaje, el ambiente debe ser tranquilo, la iluminación tenue, la temperatura agradable y, además, se puede poner una música relajante.

Se utilizan aceites vegetales y aceites esenciales puros para la manipulación del rostro y es, en la fase de estimulación, donde empieza toda una serie de movimientos cuyo, único, fin es relajar los músculos contraídos favoreciendo, así, la eliminación de arrugas y la recuperación del aspecto de la piel; cuando los músculos están relajados la sangre circula libremente por ellos recibiendo, de esta manera, todos sus beneficios, por lo que el Kobido es eficaz para que las células de la piel puedan repararse y rejuvenecerse por sí solas.

El masaje facial japonés es, también, de gran utilidad para las manchas de la edad, para la piel grasa o seca, el acné, las migrañas o el dolor en la articulación de la mandíbula.

Como vemos se pretende llegar más allá de lo que, habitualmente entendemos como un masaje facial es decir, el simple hecho de que penetren una serie de productos, suavemente, en nuestra piel para hidratarla, nutrirla pero sin incomodarla; el masaje facial japonés lo que hace es limpiarla, hidratarla y  ¡¡¡¡¡¡ despertarla !¡¡¡¡¡



 

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